Con los avances del desarrollo económico y social, creemos
que avanzamos y nos negamos a reconocer lo que vamos
dejando atrás entre los escombros y el tiempo repetido. Somos
creativos, imaginativos y hasta dioses, pero en dicha
creatividad llevamos la semilla de la destrucción de las
palabras, la belleza y la naturaleza. Estos poemas pretenden
generar un espacio para detenernos serenos a sentir en lo que
somos y a pensar en el sendero recorrido por los ancestros, en
un universo azul que a veces se derrite. Como civilización
hemos cometido errores y horrores contra el arte, las palabras,
el cuerpo, el amor y la vida de seres luminosos. Es hora de girar
hacia los atardeceres fulgurantes que auguran noches de
ensueño sin batallas y amaneceres sin abismos, sin temores,
sin castigos.