Reseña del libro "Kevin Ortega"
“El río me llama, el cerro aúlla por las ausencias, quiero, necesito, tirar piedrecillas”.
Kevin Ortega, es el relato que aborda la historia personal de Kevin y su entorno: madre, novia, amantes, primos y amigos. El barrio es Valdivieso con el río y la avenida Perú y el cerro. Kevin es un flaite semi delincuente y a través de su narración se construye el relato de la historia de un Chile gobernado por el presidente Huitreanque: Sí, los mapuche son las que detentan el poder total.
La dictadura de Huitreanque y todo el poder militar de su ejército y su policía secreta, que paga a sapos por todas partes, es la banda sonora que acompaña esta novela. Represión, monopolio de la prensa, persecución política, intento de golpe de estado. Todo ello es la atmósfera por donde circula Kevin y su pandilla, chicos no mapuches que por ese hecho son el último peldaño de la escala social de un Chile opresor.
Pero quizá lo esencial de esta novela está dado por el carácter del protagonista; un ser que vive en la periferia de la ciudad, asolado por una existencia golpeada por el subdesarrollo latinoamericano, donde la pasta y drogas varias sirven para escapar a la chatez del día día. Claudio Geisse se da maña para sostener este relato a través de la voz de Kevin, un joven hombre que sólo encuentra cierta tranquilidad ante el horror, cuando se vuelve hacia el río: “Por eso es maravilloso el río Honesto, porque viene sin contaminación, límpido de mierda, amplio, virgen, alimentando los sueños de unos pocos con los murmullos constantes de su torrente. Observo las montañas y fijo mi vista hasta el horizonte, donde el río serpentea, encajonándose entre los muchos cerros que rodean esta ciudad”.
El río es el único espacio de libertad. Río y Cerro como la otra frontera donde la humanidad puede dar rienda a sus deseos, sin intervención del poder que lo detenta todo.