Reseña del libro "Un Poco de Sal"
Hay revelaciones que cambian la manera de ver a alguien. Este libro de poemas es una de ellas. Quienes conocen a Pablo A. Zubieta lo ubican en el mundo de los negocios: experto en marketing, profesor del IPADE, hombre acostumbrado a construir argumentos y a medir el impacto de las palabras en funci?n de su utilidad. De ?l se espera el art?culo sobre marca, la estrategia de introducci?n de un producto. No esto. Y, sin embargo, Pablo lleva a?os escribiendo poes?a. Lo ha hecho bajo el seud?nimo de La Pluma Fuente, nombre que evoca un instrumento cuyo trazo fluye y no se detiene hasta vaciarse. Sus poemas aparecieron primero en Instagram, plataforma de la imagen y la inmediatez, como si no pudieran esperar otro cauce ni otro lector que el de hoy, el de ahora. All?, sin aviso ni contexto, aparec?a el verso. Este libro recoge y da permanencia a esa corriente. En la pantalla, los textos viv?an al ritmo de la red: veloces, fugaces, siempre a punto de desaparecer bajo el siguiente contenido. Pero hay poemas a los que uno quiere volver. La pantalla invita a seguir; el poema que cala pide detenerse. Y esa pausa encuentra en el papel su lugar natural. El libro recorre un arco que va desde el oficio de escribir hasta la muerte. En el camino aparecen el amor en sus distintas formas -el enamoramiento, la vida en pareja, el desamor-, lo cotidiano, la fe, la familia, la naturaleza y los viajes que dejan huella. Es una geograf?a emocional recorrida por una voz que evita la erudici?n y elige la imagen concreta, las palabras de todos los d?as y una brevedad que exige precisi?n. 5 Escribir con palabras llanas, como declara el autor en el poema que abre el libro, no significa escribir con sencillez de pensamiento. Es una elecci?n est?tica y, quiz?, una de las m?s dif?ciles: decir lo necesario sin esconderse detr?s de las palabras. Un poco de sal. As? llama el autor a este libro. No es grandilocuencia ni promesa de profundidad. Es lo que es: el sabor justo. Y con eso basta. La Pluma Fuente no escribe para deslumbrar. Escribe para decir. Y descubrir que lo hace es, al final, la ?nica sorpresa que verdaderamente importa.